concept: Lenguas indígenas

  • La Pachamama y el entrelazamiento cuántico

    Yaku Perez Guartambel
    Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador

    La Pachamama es una palabra kichwa compuesta por dos palabras: Pacha (espacio/tiempo, cosmos/universo, naturaleza) y mama (madre). Abraza alrededor de 200 mil millones de galaxias, siendo una de ellas la Vía Láctea que cuenta al menos, con 400 mil millones de estrellas. Su inmensidad y generosidad llevó a los pueblos indígenas a sacralizar a la Pachamama con devoción, por su significado y la trascendencia que representa. 

    Para los pueblos andinos y amazónicos, la Vía Láctea es Mayu (río) de estrellas que fluye por el negro trasfondo en la noche. El río Mayu conectaba al cielo con la tierra y la Vía Láctea sirvió de espejo para la construcción del Kapak Ñan.1 Para los amawtas (filósofos) andinos, la Vía Láctea es un vasto río celestial que atraviesa el cielo del Valle Sagrado del Cusco (Perú), en un ángulo de 28° con respecto a la órbita terrestre. A lo largo de 6 meses, el flujo de las estrellas pasa inclinado, de noroeste a suroeste; durante los otros 6 meses se inclina de sureste a noroeste. La transición coincide con el paso de la estación seca a la estación lluviosa (cuando la Vía Láctea rocía de agua dadora de vida a la Allpa Mama, la Madre Tierra) y divide el cielo en 4 regiones o estaciones. Como reflejo de esta cosmovisión, la plaza de Aucaypata (Perú) era el centro del universo. Recordemos que Cusco, la capital de los Inkas, significa “obligo del mundo” y en su seno lleva la Chakana (Puente) Cruz del Sur, conformada por 4 estrellas (Alfa, Beta, Gama y Delta) que entrecruzando una línea vertical y otra horizontal forman la Cruz, que contiene los 4 puntos cardinales; las 4 fuerzas del universo (fuerza de gravedad, electromagnética, nuclear débil, nuclear fuerte); las 4 raymis o fiestas andinas (Pawkar Raymi, Inti Raymi, Killa Raymi y Kapak Raymi); los 4 mandamientos (ama quilla, ama llulla, ama shwa, ama awka); los principios de la filosofía andina amazónica (reciprocidad, complementariedad, relacionalidad, integralidad); los 4 estados de la Naturaleza (líquido, sólido, gaseoso, plasma); las 4 fuentes de vida/energía (agua, tierra, aire y fuego) y lo masculino/femenino, cielo/tierra, arriba/abajo, espacio/ tiempo, energía/materia, día/ noche (Pérez Guartambel 2024).

    Una mirada desde occidente 

    Para el pensamiento judeocristiano y grecorromano, la Pachamama fue ininteligible, en consecuencia, había que invisibilizarla, perseguirla y combatirla de diversas maneras, a través de su descalificación, su desnaturalización y su demonización.

    El antropocentrismo mira a la Pachamama (Madre Naturaleza) como una mercancía al servicio del hombre. La Biblia, indica: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla; y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1: 28). Esto legitima el extractivismo, el capitalismo y el colonialismo para someter y dominar a la Madre Naturaleza. En esta línea del pensamiento, el derecho civil concede tres facultades al propietario de un predio: usar, usufructuar y disponer.

    En la Grecia clásica, Protágoras sostenía que “El hombre es la medida de todas las cosas”, idea antropocéntrica que sustenta que la verdad y el valor de todas las cosas dependen del ser humano, así marca el inicio del humanismo racional en la filosofía griega y romana. Sócrates en su método filosófico confiesa su antropocentrismo, con base en el ethos humano, la ética y el conocimiento de uno mismo. Él sostenía que el universo debía entenderse en función del ser humano y su alma racional. Por otra parte, Platón concibea un hombre superior, posee una visión jerárquica del hombre, el alma racional humana está por encima de los animales y la materia. En la obra “El Timeo”, la naturaleza es reflejo imperfecto del mundo de las ideas y los animales son almas degradadas. En esta línea, para Aristóteles, quien creía que el ser humano es un animal racional superior al resto, “La naturaleza no hace nada en vano, y ha hecho a los animales para el uso del hombre”. Por ende, la naturaleza tiene un fin teleológico, estar al servicio del hombre. Finalmente, los filósofos romanos Séneca y Epicteto creían que el universo estaba gobernado por la razón (logos), siendo el ser humano el único que encarnaba ese logos. El mundo solo tiene sentido para el hombre virtuoso. Estas visiones de la filosofía grecorromana influenciaron profundamente el pensamiento cristiano y medieval ulterior.

    En el Medioevo, Tomás de Aquino, en su obra Suma Teológica sostiene que todo lo creado tiene una finalidad teleología: “Dios es causa primera de todo lo que ocurre en la naturaleza”. A ello agrega que la naturaleza no es autónoma ni caprichosa, sino que responde a un plan divino, donde cada ser tiene un propósito asignado por Dios. En la edad moderna aparece el dualismo o binarismo cartesiano de René Descartes (2005 [1637]), quien divide radicalmente la mente del cuerpo. La res cogitans (la cosa pensante) la mente, el alma, la conciencia, el pensamiento racional y res extensa (la cosa extensa) el cuerpo, la materia, lo físico, lo mecánico. “Cogito, ergo sum” (Pienso, luego existo) es la certeza del yo pensante que es más importante que el cuerpo físico. Este devino en la separación y jerarquización del hombre sobre la naturaleza y la mujer, la razón sobre la emoción, el sujeto sobre el objeto, que legitima y justifica “científicamente” el patriarcalismo, colonialismo, extractivismo y capitalismo. De otro lado, Bacon en su obra Novum Organum (2000 [1620]), alega que la naturaleza es como una mujer que guarda sus secretos y que, para conocerlos, hay que interrogarla mediante la experimentación, de ser necesario utilizar la tortura para que revelara sus verdades: “La naturaleza debe ser puesta bajo tortura para arrancarle sus secretos.” Agrega que la ciencia debe someter a la naturaleza a un escrutinio riguroso, casi judicial. Nada más conspicuo este pensamiento cuyas bases son científicamente falsas, jurídicamente inválidas, éticamente objetables y socialmente injustas.

    Cosmovisiones indígenas y la mecánica cuántica 

    Para las cosmovisiones ancestrales, la realidad es más compleja de lo que parece. La realidad cuántica es probabilística, no fija. Ambas superan la idea de un universo mecánico y separado y sostienen que todo está profundamente conectado, siendo el mejor ejemplo el fenómeno del entrelazamiento cuántico, que nos enseña como dos partículas, aunque estén tan lejos y “separadas”, están conectadas al influenciarse mutuamente independientemente de la distancia (espacio) y el tiempo (pueden comunicarse con átomos recién separados durante el Big Bang). Esta teoría es la base de tecnologías como la computación cuántica y la criptografía cuántica. En la mecánica cuántica, la distancia no rompe las relaciones de las partículas, estas siguen entrelazadas, conservan su estado original, aunque estén separadas en el tiempo y espacio, por ello los pueblos indígenas se comunican con sus ancestros, dialogan, reciben consejos, proyectan el futuro. Además, el ser humano no es un espectador pasivo, sino parte activa del tejido del universo.

    Para los pueblos indígenas, no hay ruptura entre los runas (humanos) con la Pachamama (Madre Naturaleza). Se dice que la Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella, no vivimos de ella, sino que vivimos con ella. El ser (humano) es parte del otro ser (naturaleza), ambos seres vivos. Entonces, el ser humano es Naturaleza y la Naturaleza se manifiesta a través del ser humano tal como se manifiesta a través de los otros seres no humanos. El ser humano es apenas una sutil y delgada hebra de urdiembre de tejido del gran telar mágico de la vida. Es un leve suspiro en el multiverso infinito. Cómo vamos a ser amos y señores del Universo, si apenas somos polvo de estrellas como enfatizó el asesor y divulgador científico de la NASA Carl Sagan2, empero, aunque siendo tan solo gotitas de un océano cómico formamos parte del mismo y aportamos a la sinfonía de la vida.

    Las cosmovisiones indígenas conciben a la Naturaleza como ser vivo (Pachamama, Gaia, Ñuke Mapu, etc.) y todo lo que contiene, seres humanos y seres no humanos, no son colección de objetos de apropiación fáctica del homo sapiens, sino un conjunto de sujetos que interactúan que dan vida y color al paisaje. El espacio donde nos acostamos, sentamos, paramos, caminamos, sentimos, sembramos, cosechamos, construimos, no está muerto, solo descansa en vigila permanente dándonos la vida y sentido a los seres vivos. Un sabio abuelo dijo: la piedra no es muda solo guarda silencio, pensamiento que es confirmado por el en científico inglés Stephen Hawking en su obra El universo en una cáscara de nuez (2001) que afirma: “Aunque una piedra parezca sólida y estática, en su interior hay un torbellino de partículas -electrones girando y protones vibrando- que se mueven a velocidades enormes.” Y explica que el movimiento constante de partículas subatómicas (quarks, neutrinos, fotones, gluones, bosones (como el famoso bosón de Higgs3), etc. incluso en objetos aparentemente sólidos e inmóviles y que, a escalas microscópicas, los átomos están compuestos mayormente de espacio vacío y partículas que se mueven a gran velocidad, tal como la mecánica cuántica y la teoría del caos4 explican que nada está completamente en reposo.

    Para los pueblos indígenas todo organismo: virus, bacterias, hongos, microrganismos o nano bacterias, semillas, algas, plantas, árboles, ríos, montañas, cascadas, lagunas tienen vida, espíritu (samay) y contienen un valor ético. La comunidad incluye a humanos, no-humanos y elementos naturales, incluye astros y ancestros. Para los Quechua, Kichwa y Aymara, el “ayllu”, no solo es la familia, sino también el territorio, los espíritus, los animales y las deidades que coexisten o mejor dicho que conviven en armonía plena (Sumak Kawsay). Para los pueblos amazónicos Achuar o Shuar, los animales, los árboles y los ríos tienen nombre, voluntad, historia y derechos de existencia. Para los pueblos mapuche, la comunidad incluye a los ngen (espíritus guardianes del agua, la tierra, el bosque) que deben ser respetados y amados. La naturaleza no se “usa” ni se “posee”, peor aún, no se abusa o se dispone de ella (enajenar), tampoco es descartable o desechable, más bien se vive con ella. Los ríos, montañas, lagunas, cascadas y animales son sujetos de derecho y de diálogo espiritual. Lo espiritual es transversal en la filosofía la ética, la ecología la política, todo está imbricado bajo los principios de reciprocidad (dar y recibir), complementariedad (juntar para trascender), relacionalidad (entrelazamiento), integralidad (interdependencia sin fragmentación). No hay jerarquías entre vida humana y no humana, entonces no cabe el antropocentrismo. 

    En el mundo andino, el agua (yaku), los cerros (apus), las lagunas (mama Kocha), tienen vida, voluntad y conciencia. No son recursos, son seres con los que se convive. El agua no es insípida, ni incolora, ni inodora, tampoco sólo es materia, recurso, es energía, vida, madre y guía, es energía viva que nutre y comunica. No solo es fuente de vida, si no es la vida misma. Por ello, la interconexión y reciprocidad de los pueblos indígenas con ella, reciprocando al ofrecer rituales, cantos, silbidos, poemas, danzas, amando con ternura como a la abuela, madre o hermana, y es femenina. Las aguas dan y sostienen la vida. De ella dependen los cultivos, los animales, la salud, la espiritualidad y la continuidad/trascendencia.  Nadie entiende como los civilizados cosifican al agua, aprisionan, enajenan, contaminan y desecan. La laguna (mama Kocha), el río (Hatun Yaku), cascada (Paccha/Taski) tienen historias, mitos y leyendas donde son espacios de sabiduría, revelación, encuentros y reencuentros con los astros y ancestros. A la vez, estos espacios son sacralizados por ser protectores de los pueblos; se les pide permiso para entrar o extraer agua. El agua tiene agencia (capacidad de actuar), desde esta cosmovisión, el agua actúa, se encariña, juega, se enoja, responde, sana o bendice, no es pasiva, ni inerte es un ser vivo, con voluntad y energía propia. Estas cosmovisiones indígenas, en torno al agua, son convalidadas por el científico japonés Masaru Emoto, quien afirma que el agua capta emociones humanas, depende como lo tratemos con palabras de amor o gracias, los cristales de agua se vuelven hermosos y simétricos. Al contrario, palabras de odio y enojo, los cristales se distorsionan y se vuelven caóticos. Asimismo, el agua recíproca a la música clásica (Mozart, Beethoven o Bach) como estructuras cristalinas, armoniosas y con música pesada o palabras negativas, los cristales se deforman.

    La Madre Naturaleza se manifiesta también a través de los Apus (señor, protector) que no son simples accidentes geográficos, sino seres vivos con espíritu y poder, por ello, se tratan con profundo respeto y cariño, se respeta a quien se ama.Se les reciproca ofreciendo pagos o rituales para garantizar el equilibrio, la armonía, la fertilidad y la protección de la vida y del pueblo.

    El biocentrismo y cosmovisiones indígenas

    El biocentrismo se fundamenta en la ética y la filosofía de reconocer que toda forma de vida tiene un valor intrínseco, que vale por sí misma independientemente de la utilidad o el servicio que significa para el ser humano. Asimismo, propone la equidad ecológica donde todos los seres humanos y no humanos tienen derecho a vivir y convivir en equilibrio y armonía con la Madre Naturaleza, reconociendo los derechos de todos los seres vivos y sus ecosistemas. En este sentido, el biocentrismo postula una igualdad ontológica entre especies y las decisiones éticas y políticas deben proteger toda forma de vida. 

    Albert Schweitzer, médico y filósofo alemán, propuso la ética del respeto a la vida: “Soy vida que quiere vivir, en medio de vida que quiere vivir”. Schweitzer sostiene que toda forma de vida merece respeto, no solo la humana; mientras que Paul W. Taylor,filósofo norteamericano autor del libro El Respeto a la Naturaleza, propone una teoría ética biocéntrica, que se sustenta en 4 principios: 1) Los humanos no tienen valor intrínseco superior. 2) Todos los seres vivos son “centros de vida”. 3) La naturaleza merece respeto moral. 4) Las decisiones humanas deben guiarse por esa igualdad de valor. En la misma corriente Arne Naess, filósofo noruego fundador del movimiento de ecología profunda en los años 70, promueve la identificación con la naturaleza y defiende el valor intrínseco de todos los seres, incluidos los ecosistemas. Parte de este cuestionamiento lo hacen los filósofos Merleau-Ponty y Michel Foucault, quienes critican la separación y dominio del hombre sobre el cuerpo, la mujer y la Madre Naturaleza. Desde la neurociencia y la fenomenología también es criticado el binarismo porque mente y cuerpo están interconectados. La postmodernista y feminista Donna Haraway va más allá y cuestiona la idea del “hombre” (varón blanco, racional, autónomo) como medida de todas las cosas. La idea de “sujeto pensante” cartesiano es profundamente excluyente. Haraway propone sujetos parciales, encarnados, múltiples, conectados con el mundo y con la tecnología.

    Hipótesis Gaia y cosmovisiones indígenas 

    James Lovelock, científico y químico atmosférico inglés, postuló por primera vez la idea de Hipótesis Gaia en 1972 mientras trabajaba en métodos para detectar vida en Marte para la NASA, junto a Lynn Margulis, bióloga evolutiva norteamericana, quien aportó su teoría de la endosimbiosis, afirmó que la vida no solo se adapta a la Tierra, sino que también la transforma. Los dos científicos desarrollan la tesis más revolucionaria del pensamiento ecológico del siglo XX que sintetizan en la Hipótesis Gaia, sostienen que la Tierra es un sistema vivo y autorregulado, en el que los organismos vivos (biosfera) y los elementos no vivos (atmósfera, océanos, rocas) interactúan para mantener condiciones favorables para la vida. Dan evidencias científicas como la temperatura global a pesar de los cambios del sol, la Tierra ha mantenido condiciones habitables durante miles de millones de años y la existencia de oxígeno en la atmósfera se debe a la actividad de organismos vivos (como las cianobacterias), que a su vez permite más vida; la salinidad de los océanos, la vida marina y los procesos geológicos ayudan a mantener una salinidad constante, ideal para la biodiversidad. Lovelock afirma que: “Gaia es un sistema complejo en el que la vida afecta al entorno, y el entorno afecta a la vida, en una danza constante que mantiene la habitabilidad del planeta”.

    Más adelante, Fritjof Capra, físico y pensador sistémico austriaco, autor de: ¨El Tao de la Física¨ (1975), ¨La trama de la vida¨ (1996) y ¨Las conexiones ocultas¨ (2002) critica el pensamiento de Bacon, Descartes y Newton por reduccionista, al equiparar la naturaleza a una máquina compuesta de partes separadas y que el mundo puede ser manipulado, explotado y controlado sin consecuencias. Contrario a esta tesis de la física clásica, propone una visión holística del universo que no es una máquina, sino una red de relaciones, pues la vida no puede entenderse reduciéndola a partes: todo está interconectado y los seres vivos existen en redes dinámicas, co-evolucionan, se autoorganizan, esta red se parece más a un organismo que a una máquina. Capra propone sustituir la visión cartesiana por una cosmovisión ecológica, influida también por filosofías orientales, física cuántica y biología moderna y la ética de la sostenibilidad debe se sustentaen la interdependencia, no es posible separar al ser humano de su entorno porque somos naturaleza.

    A manera de epílogo, concluimos que pese a que el teólogo Juan Gines de Sepúlveda en 1544, influenciado por Aristóteles y Tomás de Aquino, dijo que los indígenas “no tenían Dios, ley, ni rey” justificando la colonización y el sometimiento de Europa a los pueblos de América. O la ¨autoridad¨ del idealismo filosófico Federico Hegel, quien dijo que los pueblos de América no habían alcanzado el desarrollo histórico y vivían en un estado de naturaleza infantil o primitivo, sin historia propia real, y lo que es peor estuvimos “destinados a desaparecer” ante la llegada de los europeos, porque no representábamos el “progreso del espíritu” que él veía como motor de la historia (¡!). Aún, aquí estamos y haber sobrevivido a las acusaciones de brujas, herejes, demonizados, caníbales, salvajes, bárbaros, bestias humanas, idolatras, paganos, perezosos, ya es una victoria. Pero no completa, la lucha no es de velocidad es de resistencia, mientras los derechos colectivos: libre determinación, consentimiento previo, autonomía, interculturalidad, plurinacionalidad, derechos de la Naturaleza, bienes comunes no se materialicen, la lucha continua. 

    Bibliografía:

    Bacon, Francis. 2000. Novum Organum. Cambridge: Cambridge University Press. Obra original publicada en 1620.

    Capra, Fritjof. 1992. El Tao de la Física: Una exploración de los paralelos entre la física moderna y el misticismo oriental. Traducción de Juan Castillejo. Málaga: Editorial Sirio.

    Descartes, René. 2005. Discurso del método. Madrid: Tecnos. Obra original publicada en 1637.

    Lovelock, James. 1985. Gaia: Una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Traducción de [Nombre del traductor]. Barcelona: Orbis.

    Pérez Guartambel, Yaku. 2024. Emergencia Climática y Ecología de la Esperanza: Sentencias de los Derechos de la Naturaleza en el Mundo. Quito: Centro Gráfico Salesiano.

    Taylor, Paul W. 2005. La ética del respeto a la naturaleza. Traducción de Miguel Ángel Fernández Vargas. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas.


    1  El Camino Real fue la columna vertebral del Imperio Inca (Tahuantinsuyo). Fue una gran red de caminos que integraba a Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina) con una longitud de 60.000 km. La UNESCO reconoce más de 23 mil Km. No fue solo una obra de ingeniería, sino también de cohesión social, política y cultural, pues conectaba centros administrativos, agrícolas, religiosos y militares, permitiendo el movimiento eficiente de bienes, ejércitos y mensajes a través de los chasquis, corredores que transmitían información a gran velocidad.
    2 Participó en las misiones Mariner a Venus y Marte. Dirigió los proyectos Viking (exploración de Marte) y Voyager (exploración del sistema solar exterior). Interpretó los datos de la atmósfera de Venus, descubriendo su efecto invernadero extremo.
    3  El bosón de Higgs predijo el físico Peter Higgs en 1964, permite quel los quarks (que forman protones y neutrones) tengan masa, los electrones (que forman los átomos) tengan masa. Sin este campo, las partículas no tendrían masa y el universo no podría formar estrellas, planetas ni vida, ni los humanos.
    4 Edward Lorenz, meteorólogo del MIT en 1961, al estudiar modelos meteorológicos en una computadora, descubrió que pequeñas diferencias en las condiciones iniciales podían generar resultados completamente distintos. Formuló el concepto del “efecto mariposa”, que sugiere que el aleteo de una mariposa en Brasil puede causar un tornado en Texas.